El huevo duro es genial para hacer huevos rellenos, ensalada de huevo o para comerlo solo como bocadillo rico en proteínas. Sin embargo, si cada vez que tratas de hacer un huevo duro, la cascarilla termina rajada o con la yema verde, no lo vas a aprovechar al máximo. Por fortuna, hay determinados métodos que siempre y en todo momento te garantizarán un resultado delicioso. Hoy explicaremos como hacer huevo duro de manera fácil y rápida.

Como puedo hacer huevo duro

1 Ordena los huevos y ponlos en una cacerola u olla. De forma cuidadosa, ponlos en una cacerola de fondo pesado. Apílalos con mucho cuidado a fin de que no se rompan. No apiles más de cuatro filas de huevos al mismo tiempo.

   Si no estás seguro de si los huevos están frescos, para probarlos pon uno en un tazón con agua y sal. Si se hunde hasta el fondo, va a estar fresco. Si flota a la superficie, tíralo a la basura.

   Para eludir que los huevos se rajen durante la cocción, prueba poniendo una estopilla doblada en el fondo de la olla como acolchado, si bien no es obligatorio.

2 Llena la cacerola con agua fría de grifo. Cubre los huevos suavemente con tres cm de agua por lo menos. Echa un pellizco de sal. Puedes mantenerlos con tu mano mientras vas añadiendo el agua para que no se rompan. Si no, tan solo haz que el chorro de agua caiga a uno de los lados de la cacerola.

   El agua fría ayuda a que los huevos no se cocinen demasiado. Nunca eches huevos de manera directa en una olla de agua caliente, sino más bien las cascarillas se rajarán y los huevos saldrán líquidos (y acabarás con huevos escalfados).

   El agua con sal ayuda a que la clara se solidifique más rápidamente. También ayuda a sellar pequeños agujeros caso de que las cascarillas se rajen durante el proceso de cocción.

3 Pon la cacerola a fuego medio. Tapa la cacerola y deja que el agua dé un hervor suave. El agua hervirá un poco más veloz con la cacerola tapada, pero no hay ningún inconveniente si la dejas destapada para vigilar los huevos.

   Puedes revolver los huevos muy suavemente de vez en cuando para asegurarte de que no se queden en el fondo, sino su cocción va a ser menos uniforme y se van a romper con más facilidad. Revuélvelos con una cuchara de palo y sé muy cuidadoso.

4 Saca la cacerola del fuego cuando el agua empiece a hervir. Cuando el agua llegue al punto de ebullición, apaga el fuego. Deja la cacerola tapada, porque el calor del agua y el calor restante del quemador serán suficientes para finalizar de cocer los huevos. Dependiendo del punto de cocción que quieres que tengan los huevos, puedes dejarlos de esta manera de tres a 20 minutos:

   Si deseas huevos pasados por agua, sácalos del agua en tres minutos o bien menos. Las claras saldrán sólidas; las yemas, líquidas y calientes.

   Si quieres huevos a medio punto, sácalos del agua en cinco a siete minutos. Las yemas saldrán semisuaves en el corazón y las claras van a estar muy firmes.

   Si quieres huevos duros, déjalos en el agua caliente como máximo de diez a quince minutos. Las yemas estarán bien firmes. Es bien difícil que salgan demasiado cocidos de este modo.

5 Enfría los huevos para detener el proceso de cocción. Después de aguardar que los huevos acaben de cocinarse, escurre el agua caliente de la cacerola de forma cuidadosa. Asimismo podrás sacar los huevos uno por uno con una espumadera. Pon los huevos bajo un chorro de agua fría o ponlos cuidadosamente en un baño de hielo para bajar velozmente su temperatura. Déjalos en el agua con hielo unos 5 minutos.

   Cuando los huevos estén lo suficientemente fríos para mantenerlos en tu mano con comodidad, ponlos en el refrigerador de unos veinte a 30 minutos para aflojar las cáscaras.

   Si no eres muy exigente en lo que se refiere a la estética de un huevo pelado, puedes omitir el paso del refrigerador y comenzar a pelarlos tras enfriarlos.

   Para probar si un huevo está bien cocido sin romperlo, hazlo virar sobre una mesa. Si vira rápida y de manera fácil, va a estar bien cocido, pero si mueve irregularmente, necesitará más tiempo.

6 Pela los huevos cuando estés listo para comerlos. Presiona cada huevo sobre una superficie plana y limpia y hazlo rodar con tu mano para romper la cáscara. Empieza a pelarlo desde el extremo más ancho del huevo, pues ahí hay un vacío pequeño bajo la cascarilla. De esta manera te va a ser levemente más fácil pelarlos. Enjuágalos con agua fría mientras que los pelas a fin de que los trocitos de cáscara y la membrana no se peguen al huevo.

7 Guarda los huevos en el refrigerador como máximo 5 días. Después de pelarlos, van a estar listos para comer. Podrás guardar lo que sobre en un tazón con un plato encima o en un recipiente sellado.

   Asimismo puedes guardar los huevos en agua fría. Cambia el agua todos y cada uno de los días a fin de que no se echen a perder.